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Historia del Seguro en España

Una obra de síntesis sobre un sector de ayer y de mañana

Volver al inicio Historia del Seguro en España La guerra por el wolframio español

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  • ELISABETH MONTILLA ROLDÁN CONSULTORA NUEVAS TECNOLOGÍAS Gracias a su estudio pude completar mi tesis doctoral

La guerra por el wolframio español

ESPACIO: España, Estados Unidos (USA)

TIEMPO: Años 1940

TEMÁTICA TRATADA: Franquismo, Minería - Historia

AUTOR: Caruana de las Cagigas, Leonardo, Rockoff, Hugh

JEL:

A wolfram in sheeps clothing: US Economic warfare in Spain, 1940-1944”. Journal of Economic History

Ficha a completar

 Una historia increíble. En un país muy necesitado de bienes procedentes del exterior, a merced del hambre y la escasez de bienes de equipo y divisas subsiguiente a la guerra civil española, cuando las posibilidades de exportar bienes españoles estaba casi exclusivamente limitada a los tradicionales bienes primarios,  la “remota” Galicia tuvo una historia estelar para la economía española precisamente en uno de sus aspectos más críticos: las exportaciones españolas.

Todo comenzó cuando los alemanes decidieron invadir la Unión Soviética, hecho que cerró su tradicional mercado importador del wolframio procedente de Extremo Oriente. Este producto tenía relevancia militar pues se utilizaba para endurecer los proyectiles utilizados por los alemanes. La efectividad de su artillería tanto estática como móvil o de sus tanques mejoraba con el wolframio, al dotarles de  mayor capacidad de penetración física en blancos enemigos.

Al cerrarse el comercio al este y practicar la Flota británica un potente bloqueo naval, tan sólo quedaron como oferentes Portugal y España. Aunque Portugal era el gran productor en la Península Ibérica, fue en España donde se manifestó un aumento de la producción que podríamos calificar de espectacular, especialmente en Galicia, donde se generó mayor actividad y se impulsaron más las exportaciones. Más del 75% de las exportaciones en los años “dorados” del wolframio fueron realizadas por los gallegos.

El mayor dinamizador del proceso, al margen de la competencia germana, británica o americana, fue el pequeño campesino, que encontró una actividad muy lucrativa en la extracción de un mineral encarecido por una guerra de precios desatada por la competencia entre alemanes y aliados, aunque es también cierto que el dinamismo del sector estuvo muy favorecido por la decisión británica de competir en el mercado español en la compra del wolframio: en una guerra total contra las potencias del Eje, el Foreign Office entendía que era necesario extender la guerra en el terreno económico y restar así la mayor cantidad posible de la oferta a la que podían acceder los alemanes.

 La idea aparentaba ser razonable ante la escasa producción española en 1939 - tan sólo 225 toneladas- y con un precio de mercado asumible de 639 dólares (unas 7.000 pesetas por tonelada), y lo hubiera sido en términos puramente estáticos, pero dada la escasa elasticidad de la demanda, se produjo una ágil respuesta de la minería española, ávida de aprovechar una coyuntura tan favorable: de este modo la producción en España se elevó más de 17 veces, pasando de 225 toneladas a 3.974 toneladas, pero fue todavía más increíble la elevación del precio, ya que su precio aumentó 42 veces, incremento que justifica por si sólo el enorme interés del campesino español para desarrollar la actividad de extracción del mineral en vez de otras posibles alternativas, máxime en el contexto de una economía sumamente pobre. El esfuerzo permitió la aparición de más de cien minas en España – la mayoría en tierras gallegas -, cuando antes tan sólo había seis en todo el territorio nacional, pasando a convertirse en el producto estrella de las exportaciones españolas, superando con creces los productos tradicionales de la época, como las naranjas, el hierro o el aceite. El wolframio alcanzó el 20 % de todas las exportaciones españolas entre 1943 y 1944, un hito en la historia española que tuvo a los gallegos como los máximos responsables. Desafortunadamente, acabada la Segunda Guerra Mundial, el wolframio prácticamente desaparece de nuestras exportaciones.

 

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